Artículo de Alejandro Cárdenas, profesor de ISEFi
El término de Asesor Financiero ha adquirido más trascendencia últimamente debido a la nueva incorporación en la legislación Española de la directiva europea de Mercados de Instrumentos Financieros, más conocida como MiFiD (Markets in Financial Instruments Directive).
Actualmente a consecuencia de esto, el asesoramiento financiero pasa de ser un servicio meramente auxiliar a ser un servicio de inversión. Este servicio pueden prestarlo las sociedades y agencias de valores, las sociedades gestoras de carteras, las sociedades gestoras de instituciones de inversión colectiva, las entidades de crédito y las EAFi’s.
El asesor financiero debe ser capaz de analizar y estudiar a cada inversor, porque no hay dos iguales. Cada persona dispone de una tolerancia al riesgo, unos ingresos, ciertas condiciones familiares, horizontes temporales, etc…por lo que cada recomendación debería ser individual, personalizada y sin conflicto de intereses.
Este último punto es de los más complicados de conseguir, este servicio es más fácil de obtener a través de asesores financieros independientes. Debido a que no trabajan bajo campañas de colocación de productos y no disponen de producto propio, por lo que él los intereses del asesor y del inversor más fácil que coincidan.
La figura del asesor financiero está creciendo en España, y para que el asesor sea capaz de realizar un buen servicio es fundamental que este formado. Hay certificaciones que a nivel europeo están altamente valoradas como el certificado EFA, acreditado por la Asociación EFPA los mercados financieros se caracterizan porque se encuentran en un cambio constante, por lo que es fundamental que los asesores estén en un proceso de formación de forma continua.
En conclusión, un buen asesor financiero se ha de ser capaz de conocer y definir el perfil del cliente, velar por los intereses de este, no extralimitarse en sus funciones y limitarse a aconsejar. Estos servicios siempre han de ser realizados a través de una arquitectura abierta, es decir sin ningún tipo de dependencia hacia algún producto o entidad.
La rentabilidad es un variable que los clientes valoran mucho por parte de sus asesores, pero si indagamos más, lo que realmente busca el cliente es un buen trato y que la operativa sea clara y transparente. Porqué lo fundamental en esta profesión es la confianza, obtener siempre la máxima rentabilidad del mercado es prácticamente imposible.
