Las Instituciones de Inversión Colectiva son entidades que tienen por objeto la captación de recursos de múltiples inversores para gestionarlos e invertirlos en bienes, valores u otros instrumentos financieros (o no), con el objetivo de proporcionar un rendimiento establecido en función de los resultados colectivos. Pueden ser:
– Sociedades de Inversión (SICAV, por ejemplo)
– Fondos de Inversión
Un fondo de inversión es un patrimonio formado por las aportaciones de ahorradores (partícipes) que quieren invertir su dinero. La entidad gestora invierte de forma conjunta estas aportaciones en diferentes activos financieros:
– Activos monetarios
– Renta fija
– Renta variable
– Derivados
– Otros fondos de inversión
Cada partícipe es propietario de una parte del patrimonio del fondo de inversión en proporción al valor de sus aportaciones. El resultado de la inversión se atribuye proporcionalmente a los partícipes.
Los fondos de inversión empezaron en España durante la década de los 80. A pesar de las sucesivas reformas fiscales, los fondos han mantenido su atractivo como destino preferente del ahorro familiar.
Ventajas de los fondos de inversión:
a) Acceso a prácticamente cualquier mercado
El inversor, a través de los diferentes tipos de fondos de inversión, tiene acceso a mercados que en muchos casos no estarían a su alcance si invirtiera su dinero de forma individual
b) Diversificación
Minimizar el riesgo invirtiendo en diferentes tipos de activos.
c) Gestión profesional
Quien invierte en los fondos de inversión está confiando una parte de sus ahorros a un gestor profesional que dedica todo su tiempo a analizar el comportamiento de los mercados y, en general, la situación económica.
d) Eficiencia
Al invertir de forma colectiva, los fondos de inversión incurren en menores costes al operar en mercados.
e) Fiscalidad de los fondos de inversión
Se trata de un producto financiero con una fiscalidad ventajosa. Los rendimientos obtenidos no tienen repercusión fiscal hasta que no se reembolsa parte o la totalidad de la inversión. De este modo, el capital puede ir saltando de fondo en fondo sin tener ninguna repercusión fiscal.
