Noticias


¿Dónde va mi dinero cuando compro una acción?

Cuando vemos que las acciones de una empresa suben o bajan nos preguntamos si esa empresa está ganando o perdiendo fuerza en el mercado, si está creciendo o decreciendo como marca o si los resultados del último trimestre han sido buenos o malos, solo por citar algunos ejemplos.

Pero, ¿Realmente les afecta a las empresas cotizadas y a sus departamentos financieros cómo se comporta su cotización?

Antes de responder esta pregunta es necesario que quede claro dónde se va el dinero cuando compramos títulos de un valor cotizado, una vez le hemos dado el click de compra. Pues bien, este dinero no va para las cuentas de la compañía, sino que va para un inversor que está vendiendo dichos títulos.

Cuando la empresa decide salir a bolsa, ya sea por motivos de expansión geográfica, por necesidad de financiación, o por cualquier otro motivo, en el momento de la OPV (Oferta Pública de Venta, en inglés “IPO”, Initial Public Offer) la compañía lanza al mercado a través de bancos y sociedades de inversión los títulos a cotizar y, una vez vendidos, recibe el capital de los inversores. A partir de lo que pase desde la salida a bolsa, los títulos de un valor van pasando de manos entre inversores hasta que llegan a ti.

Un ejemplo similar y sencillo de entender es el de la venta de coches y sus diferentes mercados:

Por ejemplo, cuando un fabricante de automóviles decide lanzar un nuevo modelo, primero avisa al mercado y lo prepara para este lanzamiento. Se calcula un precio estimado según el mercado y su competencia hasta que llega un día que vas conduciendo y no paras de ver ese nuevo vehículo por la calle. Estos propietarios han ido al “mercado primario” a comprar su coche.

A raíz de estas compras, se genera un “mercado secundario” de compra y venta de este mismo coche que pasará por distintas manos durante su vida útil, pero que el fabricante de esta marca ya no volverá a cobrar por este servicio.

Una vez explicado este ejemplo, identifiquemos ahora las razones por las que, aunque la empresa sea un tercero en esta transacción, los efectos de la devolución pueden repercutir en ella:

  • Autocartera:normalmente todas las compañías tienen dentro de su tesorería un apartado de inversiones entre las que suelen estar acciones propias. Si esos títulos se revalorizan de forma importante es posible que los financieros decidan soltar un paquete de títulos para aprovechar estas ganancias y al revés, en momentos de recortes, aumenten la autocartera, señal que tendría que dar confianza a cualquier inversor. Siguiendo con el ejemplo de los coches, sería como si el concesionario de coches recompra coches de segunda mano sabiendo que como tiene demanda los podrá vender a un mejor precio.
  • Fortaleza: será más caro para un potencial comprador hacer una OPA (Oferta Pública de Adquisición), lo que significaría que los actuales accionistas recibirían más capital. Al revés, si una compañía pierde considerablemente su valor bursátil, tendrá mucho más riesgo de ser “opada” por su competencia y, por lo tanto, el accionista mayoritario podría perder el control de la compañía.
  • Retribución accionarial: Beneficia sobre todo a la cúpula de la empresa y a los altos cargos ya que muchos de los bonus repartidos a final de año suelen tener una parte importante en acciones de la empresa, mediante el mecanismo de las stocks options.

 

En resumen, cuando compramos acciones en la bolsa, lo que estamos haciendo es una transacción en la que interviene nuestro dinero a cambio de los derechos de propiedad de nuestra contraparte, la empresa cotizada no recibe nada de este intercambio, ya que tendría que emitir nuevas acciones en el mercado primario para conseguir nuevo capital. Al mismo tiempo, sin embargo, el rendimiento de las acciones es una señal importante de la salud de la empresa y las fluctuaciones importantes pueden afectar realmente al negocio.

 


Otros artículos que te pueden interesar

Abrir chat
¿Necesitas ayuda?
ISEFi | WhatsApp Empresa
¿Podemos ayudarte?