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Riesgos y Oportunidades para el 2018

Oportunidades financieras para 2018

Empezamos un nuevo año y como suele ser habitual por estas fechas nos preguntamos cuáles son las previsiones para este curso y analizamos cuáles pueden ser los riesgos principales.

El telón de fondo a nivel macroeconómico, en líneas generales es muy positivo, con un PIB mundial esperado de alrededor del 4%. Disfrutamos de un crecimiento global generalizado, sincronizado y con uno de los niveles más bajos de países en recesión de la historia. Y es precisamente la complacencia que puede generar esta situación dulce de los fundamentales unos de los primeros riesgos que deberemos monitorizar durante todo el año, y muy especialmente en la segunda parte del año. La altas valoraciones actuales, después de uno de los ciclos alcistas más largos de la historia junto a esta posible complacencia puede ser un catalizador de una mayor volatilidad. Es decir, esperando que sea un buen año, creo que los inversores estarán muy atentos a cualquier duda o corrección que les puede llevar a sobrereaccionar para tomar los altos beneficios acumulados y esto indudablemente generara mayor volatilidad durante el año, con un sentimiento de ansiedad y posibles latigazos al alza y a la baja frecuentes.

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Otro de los riesgos a tener en cuenta durante el año es la reacción de los mercados a la progresiva retirada de estímulos monetarios por parte de los bancos centrales. Japón y Reino Unido presumiblemente no variarán demasiado su política monetaria expansiva. En el caso de Estados Unidos, debería continuar con las subidas de tipos y con la venta de los bonos que mantiene la FEd en su balance consecuencia de la masiva compra que realizo durante años. En Europa, a pesar de haber reducido a la mitad, hasta los 30,000 millones de euros mensuales, su QE con fecha de caducidad en septiembre de este año no creo que veamos subidas de tipos ni este año ni el medio plazo ya que las previsiones de inflación hasta 2020 no llegan al objetivo cercano al 2%. Además, si durante el año, Mario Draghi considerase necesario incrementar o extender la compra de bonos no le tambaria el pulso en hacerlo ya que dejo abierta esta puerta en la última reunión del BCE. Sin embargo creo que la sólida expansión de la economía europea debería permitir a Draghi continuar con la gradual retirada de estímulos. Ante el riesgo de una reacción negativa de los mercados americanos y europeos ante la retirada de estímulos, estoy convencido que los dos banqueros centrales lo harán de un modo escrupulosamente suave. La clave para que no se produzca una indigestión de los mercados es que el sector privado sustituya con fuerza el capital aportado hasta ahora por los bancos centrales y consigan así emanciparse finalmente de su tutela. En cualquier caso deberemos seguir muy de cerca la evolución de este riesgo.

En Estados Unidos, existe el riesgo que estemos llegando a un final de fase expansiva y el aplanamiento de la curva de tipos así nos lo pronostica. Ahora bien, del aplanamiento de la curva al riesgo de una curva de tipos americana invertida que indicaría una próxima recesión en estados unidos creo que hay un buen trecho y soy de los que piensan que no se llegara a invertir la curva, al menos durante el 2018. El riesgo del aplanamiento de la curva significa que los rendimientos en la parte larga de la curva, de los 10 a los 30 años, se reducirán y subirán los precios de los bonos en estos plazos, y en la parte corta de la curva, hasta los 10 años, los rendimientos subirán consecuencia de las subidas de tipos de la FED, y con ello bajaran los precios de los bonos. Por todo ello creo que, a pesar de que hemos escuchado durante mucho tiempo que deberíamos situarnos en bonos con duraciones cortas, creo que lo que hay que hacer este año es exactamente lo contrario, si queremos estar en treasuries americanos nos situaremos en duraciones largas. En cualquier caso creo que es año de bonos corporativos, no de soberanos y con estrategias activas, es decir, evitando comprar un bono corporativo y sentarnos en el el hasta su vencimiento. En bonos, las estrategias dinámicas selectivas serán más provechosas que las de buy & hold

Y ya que hablamos de bonos, otro de los riesgos que hay que controlar cuando nos exponemos a bonos high yield es el riesgo de crédito (rebajas en rating y defaults). Un dato interesante aquí que hemos visto durante el 2017 y creo que continuara durante el 2018 es que por cada dos rebajas de rating en América solo ha habido una subida de rating, en cambio en Europa por cada rebaja de rating se han producido dos mejoras de rating. Este mejor ratio en Europa se basa en los sólidos fundamentales que está mostrando la economía europea. No lo perdamos de vista.

Y volviendo a Estados Unidos, creo que el eslogan de Trump “América primero” que podía parecer un riesgo parece que junto a los importantes estímulos fiscales puede convertirse en una oportunidad para el sector de las mid y small caps americanas centradas en el mercado doméstico. Las subidas de tipos que presumiblemente apreciaran el dólar contra el euro, harán menos competitivas las grandes compañías exportadoras americanas.

Como siempre también deberemos estar a atentos a los riesgos geopolíticos. La Formación de una coalición estable liderada por Merkel en el Bundestag alemán, la veleidades agresivas de Corea del Norte, las importantes elecciones de marzo en Italia que podrían arrojar una fuerza mayor en el parlamento al partido populista M5 pero sin ser suficiente para formar gobierno, pero sobretodo me preocupa que Trump vaya entrando en una deriva personalista que lo aleje cada vez más del apoyo del partido republicano o que incluso pueda perder este partido una de las cámaras. Si se cumpliera este escenario en la primera economía del mundo combinado a un menor ritmo de crecimiento podría contagiar al resto de mercados internacionales. Aunque no me parece el escenario más probable.

Después de haber estado viviendo peligrosamente con bajas inflaciones o incluso deflaciones en los últimos años, este año el riesgo será el opuesto, sobretodo en Estados Unidos , una presión inflacionista mayor a la esperada, fomentada en unos niveles de desempleo históricamente bajos que podrán añadir presiones inflacionistas también apoyadas por el incremento de precios de las commodities. Esperamos que el manejo de las subidas de tipos por parte de la FED permita mantener la inflación bajo control.

La commodities, y con ellas el crudo, parece que debido a la mayor demanda por la buena marcha de la economía mundial, serán más costosas y añadirán presión a las tensiones inflacionistas. Las carteras expuestas a las materias primas y a bonos ligados a la inflación deberán verse beneficiadas.

Hay un riesgo que desde el 2010 ha ido apareciendo y desapareciendo de los titulares como el Guadiana: Grecia. En agosto de este año sabremos si Grecia sale definitivamente del último rescate y consigue financiarse con normalidad y de forma recurrente en los mercados de capitales. De cara a las negociaciones con la troika será importante que el gobierno acometa las privatizaciones que aportarán a las arcas públicas unos 2750 millones de euros y que pueda continuar ampliando el superávit primario (sin contar el coste del servicio de la deuda) que ya está consiguiendo. Si Grecia no consigue cumplir estas previsiones, volverá a ser un riesgo que aparecerá en la segunda parte del año, aunque creo que si así fuere, el impacto en los mercados se notaría menos que en otras ocasiones.

En definitiva todo apunta a que el 2018 puede ser un año positivo en su conjunto, con menores injerencias de los bancos centrales, pero con una cierta ansiedad por las altas valoraciones que podrá generar volatilidad en momentos puntuales del curso.

Vistos los riesgos más importantes del año a continuación enumero algunos tipos de activos para navegar correctamente y evitar en la medida de lo posible estos presumibles riesgos.

A nivel geográfico la apuesta por Europa es muy evidente. Y dentro de Europa no me centraría solo en los motores de la zona euro sino que continuaría intentando descorrealcionar con apuestas por la zona escandinava y por Suiza. La exposición a Estados Unidos será menor que a Europa pero una cartera deberá tener también exposición a la primera economía del mundo, especialmente a través de las pequeñas y medianas empresas centradas en el mercado doméstico que se pueden beneficiar del proteccionismo y de los estímulos fiscales de Trump. En renta fija americana abandonaría los bonos soberanos a corto plazo para desplazarnos a soberanos con vencimientos superiores a los 10 años y también a corporativos ligados a la inflación y a los ligados a los tipos (flotantes). En Europa, también creo que los soberanos ya han corrido bastante y con la reducción de la QE pueden perder fuerza por cual los corporativos europeos de cupón fijo serán una buena alternativa. Para los clientes en búsqueda de TIR, los bonos de alto rendimiento serán una buena opción ya que la buena marcha de la economía europea nos augura una mejora de los ratings y de un bajo nivel de defaults.

Japón, creo que se beneficiará del Abenomics y sus acciones ofrecen un buen margen de mejora. En el resto de Asia, emergentes como India o incluso China, si nos centramos en las empresas orientadas al consumo doméstico, serán buenas opciones.

Las commoditeis en general continuaran siendo atractivas.

De cara a la segunda parte del año y en función de las cotas ya alcanzadas y posibles tomas de beneficios puede ser prudente sobrepondear los fondos mixtos flexibles o los alternativos en caso de alzas en la volatilidad.

En resumen la clave, según mi parecer, es la orientación global de nuestras inversiones ya que así podremos descorrelacionar y aprovechar el momento dulce generalizado de la actividad económica mundial.

 

Robert Casajuana i Alujas

Director Academico ISEFi

29/01/2018

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