ISEFi

Noticias

¿Cómo funcionan las agencias de calificación crediticia?

Las agencias de calificación crediticia o rating son instituciones asociadas al sistema financiero, cuyo objetivo principal es la valoración y cuantificación del riesgo crediticio asociado a las emisiones de deuda pública y privada que se negocian en los mercados de capitales; a través de esa valoración emiten una calificación o rating con el fin de dar una opinión sobre el instrumento emitido y la salud económico-financiera del emisor para hacer frente a las obligaciones que contrae con sus inversores.

Estas instituciones al ser privadas cuentan con una estructura propia de valoración independiente, por lo que la calificación dependen del estudio minucioso que se lleva a cabo, como de la calidad de la información, la cual puede ser pública o privada (aportación directa del emisor a la calificadora). Este tipo de calificaciones sirven como un indicador para la toma de decisiones por parte de los inversores que deseen entrar al mercado de deuda (Renta Fija), la cual les proporciona una visión externa de lo que sucede con el emisor de deuda y los riesgos inherentes que pueden derivar del mismo en el caso de presentarse un impago de los rendimientos  asociados al instrumento.

Agencias de rating

En el momento de dar una valoración a una entidad pública o privada, las calificadoras cuentan con dos formas para hacerlo, la primera es a través de una análisis netamente cuantitativo, en donde solo se tiene en consideración los datos históricos y actuales disponibles del emisor, a este método se le denomina Scoring, el segundo método; que por lo general es el más usado por las calificadoras, es el que combina el análisis cuantitativo con el cualitativo, en este caso el espectro de datos es mucho mayor, ya que no solo se valora la empresa a través de sus datos históricos y actuales, sino que también se consideran sus previsiones y futuros proyectos en el corto, medio y en ocasiones largo plazo, lo que le da un valor añadido a la valoración hecha por la calificadora sobre el emisor; esta modalidad se le conoce como Rating.

Ambos métodos de valoración centran su estudio en dos conceptos básicos que se deben tener en cuenta al invertir en Renta Fija, los cuales son la liquidez y la solvencia. Estos factores son indispensables para la estabilidad de una empresa o gobierno en el momento de hacer frente a sus obligaciones de corto y largo plazo, y considerando que la Renta Fija se basa en una forma de financiación atractiva para los emisores; ambos factores han de ser analizados con detalle para que los inversores puedan confiar en el producto que están adquiriendo, como el emisor que tiene que dar las garantías suficientes al devolver el patrimonio aportado por los inversores (nominal) con sus respectivos intereses (cupones).

A pesar de que ambos factores están fuertemente ligados, no necesariamente tienen que ser recíprocos, debido a que se puede contar con un alto nivel de liquidez pero insuficiente para hacer frente a los pasivos de la empresa entrando en quiebra (insolvencia) o en el caso contrario en donde la empresa dispone de una solvencia sólida, lo que le permite mantener una relación entre sus activos y pasivos coherente con su funcionamiento diario, pero su liquidez es insuficiente para hacer frente a los pasivos de corto plazo (deudas con los proveedores o pólizas de crédito). Otro inconveniente podría ser la iliquidez de los activos disponibles.

Después de haber establecido los métodos de valoración y el objetivo del estudio, la calificadora hace pública su evaluación, por medio de una clasificación alfabética no estandarizada, pero si parametrizada, esto quiere decir que al existir diferentes compañías calificadoras cada una es libre de emitir su evaluación, lo que es similar en todas son los rangos de calificación, un ejemplo claro de ello es la calificadora americana Moody’s que a diferencia de las demás utiliza una sintaxis diferente pero su estructura es la misma, con el fin de ver esta diferencias se muestra el siguiente cuadro de calificaciones con sus principales características:

Cuadro de calificaciones ISEFI

Adicionalmente, los ratings se clasifican en dos categorías principales que son el Grado de Inversión (Investment Grade) y el Grado Especulativo o de Alto Rendimiento (High Yield)[1]. Ambas categorías cumplen la función de agrupar las calificaciones de forma general, permitiendo al inversor establecer su exposición al riesgo de manera óptima, ya que en la categoría Investment Grade se toman las mejores calificaciones, es decir desde AAA (Aaa) hasta BBB- (Baa3), como una señal de estabilidad en el mercado de Renta Fija.

Mientras que en la categoría High Yield están las calificaciones restantes, las cuales cuentan con una mayor exposición al riesgo de crédito e insolvencia; una característica que tiene la categoría especulativa es que cuenta con una subdivisión asociada a emisiones de empresas cuya situación patrimonial y operativa muestran claros indicios de quiebra, por lo que sus emisiones tienen un alto nivel de riesgo y en el caso de que la empresa se declare insolvente, sus emisiones pasan a ser consideradas como bonos en quiebra, debido a su pérdida de valor en el mercado de capitales, producto del cese de pago del cupón asociado al patrimonio invertido o la pérdida total de la inversión, es por ello que se le denomina a esta subcategoría Default.


[1] Los bonos High Yield también se conocen de un modo más coloquial y sensacionalista como “bonos basura” (Junk Bonds)

 

21/03/2018

Comentarios

Website Security Test